La convocatoria se enmarca en una jornada de lucha en la que las
organizaciones llaman a salir a la calle para denunciar la precariedad laboral,
la desigualdad económica y la sobrecarga de los cuidados que siguen recayendo
sobre las mujeres, señalando que estas realidades no son hechos aislados, sino
consecuencia de un sistema que se sostiene sobre la explotación y la
acumulación de beneficios. Subrayan que el patriarcado sigue siendo una
herramienta fundamental para garantizar este modelo, a través de la
feminización de la pobreza y del trabajo no reconocido.
Las organizaciones convocantes reivindican un feminismo de clase y combativo
como herramienta imprescindible para hacer frente a esta realidad y avanzar
hacia una transformación social que sitúe la vida en el centro.
En este contexto, advierten también de que la violencia machista forma parte
de ese mismo sistema, no como un fenómeno privado, sino como un mecanismo de
control social que disciplina a las mujeres y refuerza su subordinación
económica y social.
Asimismo, alertan del avance de posiciones reaccionarias que buscan recortar
derechos y cuestionar conquistas del movimiento feminista, insistiendo en la
necesidad de reforzar la organización colectiva y la respuesta social frente a
estos retrocesos.
Las organizaciones convocantes defienden que la lucha feminista es
inseparable de la lucha por unas condiciones de vida dignas, reivindicando
empleo estable y salarios suficientes, acceso a vivienda pública, refuerzo de
los servicios públicos y recursos reales para combatir la violencia machista,
así como la socialización de los cuidados y la solidaridad internacionalista.
Finalmente, hacen un llamamiento a la participación en esta movilización,
recordando que el 8 de marzo es una jornada de reivindicación y lucha por la
igualdad real y la transformación social.