Señala que el urbanismo de Ponferrada no es neutro,
sino que responde a una lógica capacitista y de mercado. "Se priorizan las
inversiones en zonas comerciales y de 'postal' en el centro, mientras los
barrios obreros como Flores del Sil, La Placa o Cuatrovientos quedan relegados
al olvido institucional", afirma el comunicado.
Soledad, dependencia y peligro
Destacan que
la falta de accesibilidad condena a los vecinos a un aislamiento forzado.
"Una acera estrecha o un rebaje inexistente no es un error de cálculo; es
una barrera que genera soledad y dependencia, obligando a los trabajadores a
arriesgar su integridad física en calles que son verdaderas trampas",
declara su secretaria política, Isabel Maroto.
Transporte
público y gestión privada
El PCE pone el foco en el Transporte Urbano de
Ponferrada (TUP), exigiendo su remunicipalización. La organización denuncia que
las deficiencias en las rampas y la precariedad de las frecuencias son
consecuencia directa de priorizar el beneficio empresarial sobre el derecho
social a la movilidad.
Como forma de solucionar esta problemática, se proponen los siguientes puntos:
-Plan de Choque en Barrios Obreros: Intervención
inmediata para garantizar la autonomía en las zonas históricamente olvidadas.
-Remunicipalización del TUP: Gestión pública bajo
control de los trabajadores para asegurar un servicio 100% accesible.
-Auditoría Obrera y Vecinal: Que ninguna obra sea
validada sin la aprobación de comisiones de vecinos y trabajadores del barrio.
"La ciudad debe diseñarse para la vida y no para
el capital", concluye Isabel Maroto. "Si Ponferrada no es accesible
para la clase trabajadora, no es una ciudad de progreso, sino de
exclusión".